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El dulce sabor de la vida

martes, 26 de mayo de 2009

Aunque tenía un horroroso dolor de cabeza y me sentía acosada con mi propia tos, me sentía bastante satisfecha con mi vida. Algo así como un conformismo momentáneo. De aquí las cosas comienzan a subir y a quedarse en alto. Es mejor ser feliz con lo que tengo que esperar a que lo que quiero llegue, pueden pasar años.

Ha pasado un fin de semana larguísimo y descansador. El aire puro despejó mi cabeza, mi alma y respirar algo distinto hizo que me sintiera con renovadas energías para continuar... Saborear la vida como es: dulcecita. ¿Quién dijo que el dulce siempre hacía bien? Podemos tener síndromes de diabetes. E incluso, puede hastiarnos. ¿Quién dijo que todo lo bueno es dulce y lo malo agrio?. El limón también es rico. 

Así que así no más, a vivir los sinsabores de la vida a como dé lugar. 

Es la única forma de mantener bien puesta la cabeza en su sitio.

APARTE: Estoy pensando en la idea de cambiar de blog a uno más apropiado para lo que hablo, considerando que en un principio mi intención con éste era otra, me he ido por la tangente así que ahora pretendo hacer algo más personal.. pero eso no quita que este siga siendo mi favorito. De hecho, es lo único en la web que he mantenido a flote...

A lo hecho pecho

lunes, 18 de mayo de 2009

Bien. ¡Lo hice, lo hice, lo hice, lo hice!. ¡Soy libre!.
Bueno, no tan libre, lamentablemente no pude evitar que la finalización de esa etapa me hiciese daño, pero no era yo si no me dolía aunque sea un poquito.
Ahora me siento liberada... tal vez no dije todo, pero me siento realmente satisfecha conmigo misma, porque de verdad me siento mejor. Ahora digamos que me quité un peso de encima, es un verdadero alivio poder volver a ser yo misma y preocuparme de las cosas de las que tengo que preocuparme.
Me di cuenta de que la vida no vale nada si voy a vivir amargándome. Si voy a tener presiones prefiero superarlas en vez de quedarme con toda la tensión y callarme todo. ¡No! ¡Ahora quiero gritar, llorar, reír, cantar! Me falta una descarga emocional y podré equilibrar definitivamente mi mente.
Como dice Juanes: "Es tiempo de cambiar, it's time to chance".
Así que como escribí en mi título, a lo hecho pecho. No hay nada de lo que arrepentirse.
Hora de ser feliz.

Équilibre

sábado, 16 de mayo de 2009

Viviendo mi propia apología descubrí que mi sentencia es simplemente una consecuencia de ser yo misma. Creo que ahora entiendo a Sócrates. Ser quién soy no lo puede cambiar nada ni nadie. A mi me aceptan como soy sino condénenme, porque ni así pienso cambiar. Y me siento tan bien por redescubrirme e intentar buscar un equilibrio en mi vida para simplemente ser feliz. Incluso mis doctores me recetan la felicidad. Y es el remedio más motivante para bebérselo a concho, saborearlo y disfrutar cada momento en que lo ingiera. ¡Ojalá todo el día!.

Ahora, yendo al tema al que quería llegar; hice un balance de mi vida. De las cosas buenas y también de las malas. Mis muchos esfuerzos por algo por lo que sufrí y que me tenía absolutamente acomplejada. Por fin logré estabilizar mi mente y esclarecer aquellos puntos que deseo mejorar de mí y cerrar etapas. Como dice mi profesor de filosofía: madurar etapas de mi vida. Si lo veo desde ese punto de vista, y logro cerrar con éxito este problema, me auto-alabaré por madurar algo en mi vida. Hasta ahora, no sabía si era lo suficiente madura. No me interesa en absoluto serlo. Prefiero seguir siendo una niña de vez en cuando, es la mejor forma de vivir alegremente, creo que no olvidarse del niño interior que llevamos es una excelente forma de preservar la felicidad, y la amargura ya no tiene cabida en mi vocabulario; aunque posiblemente después sea inconsecuente conmigo misma y sea una amargada, pero trataré de ver la vida con el mayor optimismo posible.

Así que con mi nueva resolución a ser feliz y cerrar etapas, para empezar nuevas y retomar algunas que dejé inconclusas, pero que simplemente hay que pulirlas para que sean mejores. Ya dejé de lado muchas cosas que eran parte de mí para ayudar a alguien, ahora ese alguien se las va tener que poder sin mí, porque ahora quiero dedicarme a otras cosas. A mi vida, a mi felicidad, a mis personillas importantes, a todo mi ser. 

Ésto que leen es lo que soy; una adolescente con aspiraciones a la felicidad y a aprender más y más. 

¡Viva la vida!

Simplemente me iré

lunes, 27 de abril de 2009

Simplemente tomaré mis cosas, esas pocas cosas que tanto quiero y las guardaré en una pequeña maleta, porque no es mucho lo que quiero conservar. Me llevo el amor de mi familia, incluyendo en ella a mi mejor amiga que es como parte de ella... Me llevaré fotos de algunas personas, pero entre ellas no irás tú.

Dejaré atrás todo lo que vivimos... Haré énfasis en el daño que me hizo tu amistad.

Dejaré atrás todas las lágrimas que quedaron derramadas en algunas de mis ropas, hasta las que más me gustan (incluso ésas voy a dejar).

Dejaré toda la angustia que sentía mientras te veía mal.

Dejaré, incluso, todos los buenos recuerdos: risas, alegrías, diversiones...

Simplemente borraré mi memoria y desde allí comenzaré a grabar de nuevo. Porque hasta ahora has logrado empañar toda la alegría que contenía mi alma. 

Así que una vez hecha la maleta, caminaré hacia la puerta y me iré, pero nadie sabrá como pasó.

Un día irás a mi casa y la encontrarás vacía de mi escencia, pero llena de todas esas cosas que vivimos juntas, hasta lo más insignificante. 

Tal vez nunca lo entiendas. Tal vez sólo fuiste a buscarme para que yo sirviera de pañuelo de lágrimas de nuevo. Pero en ese instante será demasiado tarde... 

No dejaré ni si quiera una advertencia.

Sólo se percataran aquellos a los que sí les importo.

Y si te das cuenta antes de que sea tarde... corre porque se te está acabando el tiempo:

La maleta está lista, sólo me faltan los pasajes. 

...creer en ti es algo tóxico.

domingo, 15 de marzo de 2009

Me encantas.

En serio. Me encantas. Y no sé cómo decírtelo. 

Eres tan tierno. Tan especial.

Me haces enojar. Me haces sentir mal.

Me haces sentir triste. Y me haces recuperar la sonrisa de inmediato.

Te ríes conmigo. Y me consuelas si lloro.

Lloro porque eres tan tonto como para no darte cuenta.

Río porque simplemente eres tú.

Odio quererte así.

Odio que me desilusiones. Pero sobre todo odio que vuelvas a ilusionarme.

Odio no resistirme a tus encantos innatos.

Odio que seas tan tú.

Pero me encanta que seas como eres.

¡Eres tan malditamente desesperante!

¡Y tan malditamente perfecto!.

Te odio.

Pero te quiero.

Esas tonterías del corazón

lunes, 9 de marzo de 2009

Mi corazón palpitó a toda velocidad cuando él sonrió y preguntó: ¿Cuándo estás de cumpleaños, pequeña?.

Por el apodo de 'pequeña' casi me pongo a correr y saltar por toda la estancia, pero como persona sensata sólo me dediqué a corresponderle la sonrisa y decir la fecha. Dirigí mi mirada hacia un árbol que brindaba su sombra a nuestros amigos que se reían de algún chiste que había contado el payaso del grupo.

Hablábamos trivialidades de la vida.

Recalcó mi diferencia de edad con todos los demás. Yo era la más pequeña, pero no menos por eso. Claro que no. Aunque llevábamos un buen tiempo de conocernos no me extrañó su pregunta, aunque yo me sabía su cumpleaños de memoria y lo había llamado de las primeras en su momento, él no tenía porqué saberse el mío. Menos si era un desmemoriado. Durante todo ese tiempo había descubierto que era pésimo para las fechas, y que incluso así de despistado seguía siendo tan... tan él. Por supuesto. Me burlé de mi propio pensamiento. No podía ser otra persona.

De pronto, se acercó a mí de manera absolutamente peligrosa para mi corazón. Al borde de una taquicardia, él retiró algo de mi cabello y se alejó con una sonrisa plasmada en su rostro.

-Tenías una pelusa en el pelo -me mostró la insignificancia y mostré una mueca que alguna vez intentó ser sonrisa.

-Ah. -respondí sumisa.

-¡Oigan par de tórtolitos! -ambos volteamos al mismo tiempo. Yo me sonrojé por la alusión.

-Nada que ver -repliqué en voz baja y lo miré de reojo. Me sonrió radiantemente y se paró para acercarse al resto. Suspiré.

Esas tonterías del corazón...

Hoy, por hoy

jueves, 8 de enero de 2009

Hoy, leyendo un poema, aprendí que las cosas pequeñas son las que más valen la pena.
Que más vale tener una sonrisa en el rostro por las cosas mínimas que llorar por no tener lo máximo.
Que si te has sentido mal, más te vale sentirte bien.. porque algo puedes hacer todavía.
Nunca es demasiado tarde para darse un segundo para respirar ni para tratar de hacer las cosas bien, aunque lo hayas intentado mil veces, puedes hacerlo una vez más.
Es hora de mirarte en el espejo y decir: 'Qué linda me veo hoy'. Y también hacerlo mañana, y pasado mañana, y pasado, y pasado... y todos los días que le sigan.
Que basta de andar sufriendo por cosas que no tienen sentido. Hay miles de cosas que están muy cerca de ti y que no te has puesto a disfrutar.
Tienes a tu familia. Tienes amigos. Tienes... ¡hasta mascotas!.
¡Ey, muchas cosas valen la pena!
Así que seca esas lágrimas.

Pega un fuerte grito; desahógate.

Sal con tus amigos; disfruta.

Ríete a carcajadas; goza.

Levántate; vive.

Anestesia

domingo, 21 de diciembre de 2008

Respiré profundamente. Retuve el aire un par de segundos, o varios, hasta que comencé a sentirme mareada y luego lo solté con prisa, para tomar varias respiraciones otra vez. 

Mi mente estaba en blanco. 

Estoy segura de que podrían haberme dicho en ese mismo instante que se murió alguien muy querido y yo no podría ser capaz de mostrar ninguna emoción. 

Estaba vacía. Vacía por dentro... como si todo lo que había vivido no tenía ni la más mínima importancia y nada de lo que me dijeran fuera lo suficiente como para hacerme reaccionar. 

Yo misma sabía que de no estar en este estado de 'vacío' posiblemente me sentiría muy mal porque estaba sola. Pero por mi mente las palabras pasaban sin afectarme.

¿Sería un castigo?. Ni siquiera pude sentirme mal por ver la acongojada cara de mi amiga frente a mí, sin que yo le dijera que pasaba por mi mente. 

Yo que solía hacer todo mediante emociones... ¿sin ellas?. O tal vez mi mente se bloqueó instantáneamente cuando no quería herirme a mi misma.

Como en esas películas fantásticas, jadeé de pronto, cuando sentí que mil emociones volvían a mi de nuevo. Haciéndome sentir angustiada y dolor. Ese dolor que quería evitar a toda costa.

Me dejé caer y respiré profundo de nuevo. Luchando por no ponerme a llorar. 

Mi corazón había vuelto.

Pero tal vez hubiese sido mejor que no...

Los mejores...

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Hace mucho tiempo que me sentía en la necesidad de escribir sobre ellos.

Los que están siempre.

O lo que llegaron en el momento indicado.

Yo estaba perdida, me sentía mal.. sola.. Y ahora, aparecen ellos, como ángeles salvadores, unos más que otros... me ofrecen su mano y me levantan.

Ellos que me brindaron una sonrisa, un abrazo, un te quiero.

Le dieron otro brillo a mi vida y también me hicieron sentir cosas bonitas... El cariño por los amigos.

Que si no me aconsejaron, me dieron un abrazo.. Me apoyaron en las malas.. y ahora están conmigo en las buenas.

Y que quiero acompañarlos cuando me necesiten..

Yo también voy a darles un abrazo si no puedo darles un consejo. 

Y si quieren llorar me volveré su pañuelo de lágrimas...

Y haré lo mismo que hicieron ellos.. incluso más si pudiera...

Porque son los mejores.

Tiempo

lunes, 10 de noviembre de 2008

Sólo necesito tiempo, dije. Y esa fue mi sentencia, para mí y para todas.
Me impresiona ver como cambian las cosas... se siente tan extraño el hecho de ser en un momento tan amigas y al siguiente ser simples conocidas.
Tiempo. Ah, maldito tiempo. ¿Cuánto me costará retomar aunque sea las fuerzas, energías y buenas vibras para decirles 'hola' sin sentirme extraña? ¿Sin sentirme cínica? ¿Sin sentirme mal?. Porque, Dios, cómo duele. Porque es casi como un masoquismo leve, porque me hago daño yo y también me lo hacen. Pero a veces pienso que no lo entienden... y definitivamente todo esto sólo ha servido para aclararme, cada vez más, que nada volverá a ser lo mismo, porque yo no soy la misma... porque siento la desconfianza brotar de mí, siento algo extraño en mí que no me deja estar cien por ciento tranquila... sin embargo, me sirvió para ampliar fronteras. Mirar más allá de mis hombros y del círculo cerrado que podríamos habernos considerado ser... pero no, es bastante abierto... como si quedase un espacio vacío que deja entrar el aire, a otras personas, a personas que hacen bien.
Quiero agradecer. Oh, sí. Quiero agradecer a todos aquellos que han estado conmigo y aunque nos conocemos bien poco, he sentido un apoyo tan grande. Esto que para mí ha sido duro, es más pasable cuando hay gente que cuando necesito levantarme, me extienden la mano... y se siente tan bien... tan bien...
Puedo gritar de felicidad, reírme, decir estupideces y tratar de ser lo mejor posible, tal como antes; incluso, mejor. Porque de los errores se aprende.
Y eso, sólo necesito tiempo.
Porque es demasiado necesario, porque no hay nada mejor que pensar, que abrir la mente, que soñar, que vivir...
Que volver a sonreír.

Sabor amargo, sabor a traición

domingo, 26 de octubre de 2008

Llorar no sería la solución más acertada. Pero sería la mejor forma de desahogarse. Si el alma siente un dolor así, es muy difícil perdonar. Pero a veces es necesario matar las dudas y hablar las cosas, aunque éstas dañen. Es mucho mejor vivir con la verdad.

Decir que no estoy dolida, es mentira. Que no me mato por saciar la curiosidad y saber toda la verdad, también. Pero es tan difícil llegar a un punto de no alterarme ni caer en malas vibras.

Ahora es cuando una aprecia la verdad, ni si quiera cuando una persona ajena a ti te miente es desagradable. Lo es cuando hablamos de una traición. 

Es tan doloroso saber que no cuento de verdad con quienes creí que podía contar. Caer tan duro, después de varios años de creer que tenía amigas y de repente darme cuenta de que tal vez no lo son. 

La incertidumbre me mata.

El dolor me mata.

No confiar, no poder confiar en personas que siempre confié es un golpe duro. Nada volverá a ser lo mismo. 

Ah, madurar el concepto de amistad me dijeron que era. 

¿Pero tan duro? 

¿Tan doloroso?

Qué desilusión más grande.

En estos momentos es cuando agradezco tener todavía personas a mi lado. Que me quieren con defectos y virtudes, tal como yo los quiero. Que me apoyan. Que saben lo que me pasa.

Si tan sólo supieran lo amargo que es.

Si tan sólo supieran cómo duele saber que no era lo que yo pensaba que era...

¿Amigas?

Já.

Equilibrio

sábado, 21 de junio de 2008

Es momento de tomar miles de decisiones y buscar la estabilidad que se necesita.

¿Cuánto tiempo vagamos en busca de la felicidad?

Y es que sabemos que la felicidad no es para siempre, pero sí larga y durarera. 

Por primera vez sintiendo las ganas de ser egoísta y pensar más en mí que en los demás.

Y ahora todo el mundo te grita: "¡Házlo por ti!"

Y necesitas un descanso, un momento para ti y tus pensamientos.

¿Hasta dónde pueden llegar el hilo de mis pensamientos? Me pregunto.

¿Hasta dónde quiero llegar?

La verdad es que he estado vagando por mucho tiempo en busca de un equilibrio, y he pasado por despresiones, por estrés y por todo lo que tenía que pasar.

Entonces, "después de la tormenta viene la calma".

No hay nada más cierto que eso.

No hay nada mejor que eso.

Aquí somos tú y yo.

Mi ángel

lunes, 19 de mayo de 2008

¿Quién iba a decir que todo lo que ha pasado, pasaría?
Que justo cuando llegases a un abismo, cuando ya no querías nada de la vida, cuando nada tenía sentido, llegase un ángel dispuesto a sacarte del hoyo más profundo, de las aguas más ahogables, del infierno más asfixiante... para hacerte respirar miles de aromas nuevos y dulces.
Ése ángel que con una sonrisa y par de palabras bonitas te hizo cambiar todo tu sentido de vida, que puso sólo su oído y calmó todo tu ser... que quizá fue enviado para eso, junto a otras personas... les debes tanto.. incluso aquel sentimiento que empezó a aflorar luego, y que es tan intenso... es tan poderoso.. que jamás creíste que llegarías a sentir.. o qué jamás que fuese así.
Y, sin embargo, está ahí, latente, y sonriente... esperando a que le des una respuesta.
Y después de un tierno primer beso, después de un abrazo desesperado y de amor, después de mil sonrisas, después de mil besos más y cada vez entrando más... más y más a tu corazón y al de él.

¿Qué le dirías si te ha salvado de ti misma, te ha reencontrado, te enseñó a amar la vida, a ti y porsupuesto, a él también...?

Que lo quieres, que lo adoras y es un ángel, porque estuvo allí cuando más lo necesitaste y seguirá ahí, como un ángel guardián, y más que eso.

Porque es mi ángel particular.
De ésos que aparecen en los sueños... que luego se vuelven realidad... y no se van jamás.

Doce cartas amarillas.

sábado, 12 de enero de 2008

Se llamaba Danielle. Y él Gustavo.
Aún recuerdo su historia.

Era uno de esos días en que no sabía muy bien qué pensar ni qué hacer. Y comencé a mirar a mi alrededor. Hasta que me detuve a mis pies y encontré una cajita.
¿Cuándo había aparecido ahí?
Tomé la cajita más por curiosidad que nada, la abrí y vi adentro un montón de papeles amarillentos. Sentí como la emoción me subía por la garganta. Cerré de un golpe la cajita y corrí a mi casa, a mi habitación y abrí la caja:


Enero, 2004
Estimado:
¡Hola!, ¿qué tal estás?. Hace mucho tiempo que no sabía de ti, amigo mío. Cuando regresé de mis vacaciones el verano pasado me enteré que te habías cambiado de casa; fue realmente desilusionante. De verdad que pensé que éramos los mejores amigos. ¿Por qué no pudiste avisarme?. Esperé con ansias saber de ti este año, hasta que hallé tu ubicación.
Espero que me contestes esta carta, me encantaría seguir comunicándome contigo.
Un beso, tu amiga.

Febrero, 2004
Estimado:
¡Disculpas aceptadas!. No creí que las cosas de nuestra separación pudiese ser tan drástica. Al menos ya sabemos del otro. ¿Sabes? Me encantaría que nos juntáramos en algún lado, algún día. Sé de una heladería que queda entre medio de nuestras casas. ¿Podríamos juntarnos dentro de la próxima semana?
Te adjunto mi número telefónico para que nos pongamos de acuerdo, ¿está bien?.
Hasta pronto. Tu amiga.

Marzo, 2005
Querido:
Sé que nos vimos hace un par de días, pero ya me conoces, y sabes que me es indispensable contarte absolutamente todo (aunque nos hemos juntado harto). Sobre todo porque me encanta hablar contigo. Aún me río de esa tontería que nos pasó en la heladería hace mucho tiempo. Bueno, pasemos a lo que te quería contar. ¿Recuerdas a ese niño que te conté el otro día, en la heladería? Ese que me gusta desde el año pasado en mi nuevo colegio. ¡Me invitó a salir! ¡Estoy muy emocionada!. Después de nuestra cita te contaré con lujos y detalles.
¡Te quiero muchísimo, amigo del alma!
¡Nos vemos pronto!.

Abril, 2005
Querido:
¡Oh, estoy tan enamorada!. Nunca contestaste esa otra carta que te mandé y no me he hecho el tiempo para llamarte, lo siento. Es que ese niño me tiene en las nubes. Tú sabes que me gustaba muchísimo. Y mira ahora: ¡Soy su novia!. La cosa es que ahora quiero saber de ti. Yo estoy muy feliz, pero no tanto si no sé de ti. Sabes que tú eres unos de los que más quiero y porque ahora que estoy de novia, no te voy a poner menos atención.
Por favor, contesta esta carta.
Te quiero.

Mayo, 2006
Gustavo:
¡No entiendo tu enojo!, ¡enserio!. No puedo creer que me hayas hecho una escena tan vergonzosa, ¡y frente a Matt!. Siempre has sabido que es mi novio. ¡Te he contado todo con lujos y detalles!. Te quiero muchísimo, pero esto es el colmo. No sé por qué te molesta que yo sea feliz. Sinceramente, siendo tu amiga jamás me he comportado así. No tienes novia, pero no hago shows por nada. Te estás pasando de posesivo y eso me molesta.
Contesta esta carta. No quiero enojarme contigo.
Adiós.

Junio, 2006
Querido Gustavo:
Tanto tiempo juntos y aún no logro comprender tu comportamiento. Siempre estás ahí cuando lo necesito, incluso más de lo que quisiera que estuviesen otros. Ahora cuando más lo necesito estás junto a mí. Perdonado todo lo que has hecho que me haya molestado, creo que lo haces porque de verdad eres mi amigo.
Muchas gracias por acompañarme en este momento. Tú sabías lo que significaba para mí.
Un gran abrazo y un beso, Danielle.

Julio, 2006
Querido Gustavo mío:
No sé cuántas cosas has hecho por mi, y me apena seguir necesitando de ti. ¡Pero es que ahora no tengo a nadie!. He terminado con él, ya sabes a quien me refiero. No podía soportar más esta situación, más que quererlo era un capricho que tenía hace tiempo, y simplemente ni si quiera me simpatiza. Aún me pregunto como es que terminé saliendo con él. Lo importante es que ahora quiero dedicar mi tiempo más a ti y otras prioridades que no lo son tanto.
Nos vemos.

Agosto, 2006
Gustavo querido:
¡Cuánto tiempo desperdicié saliendo con ese otro!. De verdad creo que perdí demasiados momentos felices a tu lado. Claro, siento tú mi mejor amigo, cómo no. Siempre me llevé mejor contigo que con nadie. Has estado ahí siempre que lo necesite y ahora hemos vuelto a esas salidas que tanto me gustaban. La verdad es que las extrañaba.
Gracias por todos esos momentos tan lindos.

Septiembre, 2006
Queridísimo Gustavo:
¡Feliz cumpleaños!. Sin duda, es la fecha más importante del año, ¿no crees?. Este año ha sido muchísimo más genial que los otros. No sé. Siendo ambos libres disfrutamos mucho más las cosas, sobre todo si estamos juntos. Aún no me termino de creer que hayas salido con esa... ésa. Pero no te quería decir eso. Sino que pasa muy bien este día y mis mejores deseos para este nuevo año de tu vida.
Ahora mismo voy saliendo a tu casa a entregarte mi regalo.
¡Te quiero un montón!

Octubre, 2006
Gustavo:
Has estado un poco más raro de lo normal desde tu cumpleaños. Te he notado diferente. ¿Qué te pasa? La verdad es que necesito saberlo. ¡No puedo quedarme tranquila con la incertidumbre de que la estés pasando mal!. Eres alguien demasiado querido para mí como para dejarte así como así. Ya sabes que me cambiaré de casa, y mucho más lejos. Pero no cortaremos contacto. Te lo prometo.
Danielle.

Noviembre, 2007
Mi Gustavo:
Hemos pasado tanto tiempo juntos que no me había tomado la molestia de escribirte. Extrañaba esta parte de nuestra amistad. Creo que ahora soy muchísimo más feliz que antes. Jamás prentendí sentir esto por mi mejor amigo. Pero ya no eres más mi mejor amigo. Eres más. Sabes que siempre contarás conmigo. Que aunque ahora vivamos más lejos nuestro amor es más fuerte. ¿A que sí?
Te amo. Te amo muchísimo, no lo olvides.


Gustavo mío de mi corazón:
Me causa gracia que mi carta anterior te sonara a despedida eterna. Si lo nuestro es para siempre. ¡Para siempre!. Yo sé que ahora estás sufriendo mucho, pero mantengo mi promesa de que siempre estaré junto a ti. Estoy bien. ¡Estoy bien! ¿Acaso no es suficiente?. ¡Te dije que estaríamos juntos para siempre!. ¡Nunca rompí esa promesa!. ¡Estoy a tu lado!. ¡No tienes por qué hacer eso!
¡GUSTAVO!
Te amo. Con todo mi corazón. Te amo.
No lo olvides. Yo tampoco lo haré.
Adiós, amor.


No sé por qué estaba llorando cuando terminé de leer todas esas cartas. Eran realmente impactantes. Al final de la caja había una foto, una nota, una cadena y un anillo.

La foto mostraba a una pareja muy sonriente. Ambos vestían de un inmaculado blanco y sus manos estaban unidas por una cadena y en sus manos llevaban una rosa muy, muy roja. En la mano de ella había un anillo idéntico al que estaba botado al fondo de la cajita.

Leí la nota y empalidecí. Lloré, lloré. Y no quise hablar con nadie hasta un tiempo después de lo sucedido. Nadie entendía nada, hasta que lo olvidé con el tiempo. Y me enamoré. Lo perdí y sufrí. Entonces recordé lo que decía la nota. Y entendí.


Tú, que lees los secretos de un largo y eterno amor. Sabes que no todo es para siempre. Si ahora has leído todas estas cartas y entiendes el final sabrás que es lo que pasará. Danielle falleció por una enfermedad y Gustavo, muy enamorado de su esposa la siguió hasta lo que llamamos cielo. Ambos son felices. Pero si tú entendiste otra cosa... Lamentable... Porque en esta caja... lo único que vez... es tu realidad.

Ahora está permitido ser feliz.

Necesitamos

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Necesitamos un mundo nuevo.
Un mundo que nos reciba con los brazos abiertos.
Un mundo que no nos rechace por lo que somos y hacemos.
Necesitamos de alguien que nos sepa apreciar.
Habitamos un mundo donde la gente es clasista,
habitamos en un sitio tan lejano de nuestros corazones...
y nos dejamos llevar, las influencias pueden más con nuestras almas
y estamos tan cansados de todo esto.

Necesitamos un poco de cariño,
necesitamos más de esa dulce canción.
Necesitamos no creer en lo duro de sus palabras.
Necesitamos esperanza, un poco de esto y de fe.
Necesitamos tiempo para los dos.

Ambos creemos en el amor, pero no estamos dispuestos a sufrir.
Pareciera que este mundo no nos quiere comprender.
Nuestros padres y familias no lo quieren aceptar.
Y yo no quiero seguir escuchando sus absurdas ideas sobre el amor.
Porque lo que más importa no es el orgullo ni el dinero ni la clase social.
Necesito que creas en mi, y quieras conmigo caminar...
porque escuché una vez... no existen amores imposibles, sólo amantes cobardes.

Necesitamos un poco de cariño,
necesitamos más de esa dulce canción.
Necesitamos no creer en lo duro de sus palabras.
Necesitamos esperanza, un poco de esto y de fe.
Necesitamos tiempo para los dos.

Y hoy es tiempo de ser felices,
no importa la gente, la fecha o el lugar.
Importa que en nuestro pequeño mundo exista la felicidad.

Reflejo

sábado, 22 de diciembre de 2007

(imagen de Brasil 2007, Gira Coro)
Me paré frente al espejo con esa sonrisa que tanto te gustaba cuando éramos pequeños
y aún las cosas eran comunes y corrientes entre nosotros.
Reflejé la imagen de una niña pura e inocente
y te veía a mi lado sonriendo, como siempre,
solo que ahora vestías de blanco.
Recuerdo esos tiempos en que te hiciste mayor y yo también,
que ya no pensábamos en los juguetes.
Tú eras un hombre; yo, una mujer.
Nos reecontramos con unos sentimientos tan lindos y difíciles a la vez.
El amor es tan complicado.
Quise que tú vieras los recuerdos también al ver tu reflejo,
pero te negaste y ni siquiera me hablaste.
Parecías mudo.
Me senté días y días frente al espejo.
Esperando con ansias el día que quisieras mirar junto a mí nuestros recuerdos.
Y siempre llegabas a mi lado.
No recuerdo muy bien por qué lloraba siempre, después de ese primer día.
Lloré y lloré.
Tú vestías de blanco y yo de negro.
Un día mi llanto te obligó a ponerte al frente...
y no te veías...
No te veías.
Y entonces lo supe:
No volverías a mi lado nunca más.
Me estabas esperando.
Ahora vemos nuestros reflejos juntos.

...Ambos vestidos de blanco.

...nacen nuevas esperanzas.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Después de un día de lo más extraño, llegué a la conclusión de que hay ciertas cosas (o personas) que es mejor olvidar. Y se preguntarán ¿qué es lo que tiene que ver mi día con eso?, porque no lo necesito saber solo por el día que tuve, sino más bien por mis propios pensamientos y prejuicios. Pero ese día que no tiene ni fecha ni nombre, me sirvió bastante: como para darme cuenta de que si mi corazón está aplastado y magullado en el piso, alguien puede venir -y perfectamente- recogerlo y devolvérmelo, ¡porque no se lo queda, no, señor!.

La amabilidad de este personaje llegó a calar en mí a tal punto que me dije: "Puedes volver a intentarlo".

Porque es cierto; puedo y quiero hacerlo.

Y ahora estoy en un proceso que llamaré -a falta de un mejor nombre- "nuevas esperanzas". Si ahora que lo pienso, soy una chica de lo más simpática -cuando quiero- y bonita -si peco de vanidosa-, ¿porqué no buscarme una oportunidad, por último, para conocer nuevos amigos?

Mis antiguos sufrimientos carecían de sentido -o quizá no tanto, pero quiero creer que sí-. Ahora hay una nueva yo y quiero disfrutarla al máximo.

De corazones heridos...

martes, 4 de diciembre de 2007


Quiero ser el único habitante
en tu corazón; de cada parte.
Quiero que me cures las heridas
y que todo sea como antes.

Ya, lo siento es que aunque lo entienda
no puedo creer que te me escapes.
Llevo la melancolía a cuestas
y en cada ciudad salgo a buscarte,

Pero no te encuentro nunca
ni en los bares ni en el puerto;
dicen que es mejor no mirar atrás,
pero a veces es difícil olvidar

Quiero ser el único habitante
En tu corazón; de cada parte.
Quiero ser la salsa de tu vida
y la mía quiero regalarte.

Porque si no estás ya no amanece,
porque eres algo tan importante
y porque por mucho que me esfuerce
no voy a cansarme de mirarte

Pero no te encuentro nunca
ni en los bares ni en el puerto;
dicen que es mejor no mirar atrás,
pero a veces es difícil olvidar

y aunque no te encuentro nunca
ni en los bares ni en el puerto
y aunque dicen que es mejor evitar mirar atrás
me resulta tan difícil olvidar

(Alex Ubago - El único habitante)

ººººººººº


¿Qué se le puede decir a un corazón herido?

¿Cómo sanar sus heridas?

¿Por qué?

¡¿Por qué?!


Entonces lo mejor que nos queda es olvidar, aunque sea tan difícil, aunque a veces quiera huir, aunque te vea ahí todo los días; tan cerca y tan lejos, es una decisión: Te voy a olvidar.

Sombras

domingo, 19 de agosto de 2007


Caminaba por la calle, en un lugar tenuemente alumbrado. Allí vi tantas cosas, tantas… que solo recuerdo una de ellas.

Me senté a su lado. Se veía tan solitaria mirando a la nada.

-Buenas tardes –saludé.

-Buenas tardes sean las tuyas –respondió sin apartar la mirada de donde sea que la tenía.

-¿Qué haces tan sola aquí? –le pregunté más por curiosidad que otra cosa.

-La soledad es parte de la vida.

-Es que pareces tan triste…

-La tristeza también es parte de la vida –dijo, sin dejarme terminar la frase–. Mi vida gira en torno a los sentimientos de las personas que caminan con o sin rumbo. Predomina la tristeza sobre todos.

-Yo soy feliz –comenté, segura de lo que decía.

-Sombras –dijo, esta vez levantó la mirada y la clavó en lo más profundo de mi ser. Yo… no entendí nada entonces.

-¿Perdón?

-Todos están rodeados por sombras, no existen excepciones, ni tú que dices ser feliz. Puedo ver una que te cubre y que no te deja ver ciertas realidades que hay a tu alrededor, después esa sombra te va carcomiendo y terminas peor que aquellos que las aceptan. Por lo menos, tú sabes que existimos.

-¿Cómo lo sabes? –pregunté exaltada.

-¿Yo?... –suspiró mirando al cielo –He visto, desde mi lugar, los sufrimientos de muchas personas, cada dolor vivido por ellos, también los viví yo; cada depresión, cada angustia. He pasado por tanto. Yo vivo de eso, mi vida es eso.

-No puedes estar segura de eso, también puedes vivir de cosas bonitas…

-¿Una sombra? –me preguntó y no supe que responder –Las sombras, somos precisamente eso, sombras. Estamos a ras de todo lo que le pasa a alguien. No somos esas que están a los pies, delineando en algún lugar la figura de un ser humano. Nosotras… somos lo que daña, lo que sufre. Somos lo negativo. Por eso estamos ocultas. Por eso… somos y estamos en las sombras.