Me encantas.
En serio. Me encantas. Y no sé cómo decírtelo.
Eres tan tierno. Tan especial.
Me haces enojar. Me haces sentir mal.
Me haces sentir triste. Y me haces recuperar la sonrisa de inmediato.
Te ríes conmigo. Y me consuelas si lloro.
Lloro porque eres tan tonto como para no darte cuenta.
Río porque simplemente eres tú.
Odio quererte así.
Odio que me desilusiones. Pero sobre todo odio que vuelvas a ilusionarme.
Odio no resistirme a tus encantos innatos.
Odio que seas tan tú.
Pero me encanta que seas como eres.
¡Eres tan malditamente desesperante!
¡Y tan malditamente perfecto!.
Te odio.
Pero te quiero.
