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Équilibre

sábado, 16 de mayo de 2009

Viviendo mi propia apología descubrí que mi sentencia es simplemente una consecuencia de ser yo misma. Creo que ahora entiendo a Sócrates. Ser quién soy no lo puede cambiar nada ni nadie. A mi me aceptan como soy sino condénenme, porque ni así pienso cambiar. Y me siento tan bien por redescubrirme e intentar buscar un equilibrio en mi vida para simplemente ser feliz. Incluso mis doctores me recetan la felicidad. Y es el remedio más motivante para bebérselo a concho, saborearlo y disfrutar cada momento en que lo ingiera. ¡Ojalá todo el día!.

Ahora, yendo al tema al que quería llegar; hice un balance de mi vida. De las cosas buenas y también de las malas. Mis muchos esfuerzos por algo por lo que sufrí y que me tenía absolutamente acomplejada. Por fin logré estabilizar mi mente y esclarecer aquellos puntos que deseo mejorar de mí y cerrar etapas. Como dice mi profesor de filosofía: madurar etapas de mi vida. Si lo veo desde ese punto de vista, y logro cerrar con éxito este problema, me auto-alabaré por madurar algo en mi vida. Hasta ahora, no sabía si era lo suficiente madura. No me interesa en absoluto serlo. Prefiero seguir siendo una niña de vez en cuando, es la mejor forma de vivir alegremente, creo que no olvidarse del niño interior que llevamos es una excelente forma de preservar la felicidad, y la amargura ya no tiene cabida en mi vocabulario; aunque posiblemente después sea inconsecuente conmigo misma y sea una amargada, pero trataré de ver la vida con el mayor optimismo posible.

Así que con mi nueva resolución a ser feliz y cerrar etapas, para empezar nuevas y retomar algunas que dejé inconclusas, pero que simplemente hay que pulirlas para que sean mejores. Ya dejé de lado muchas cosas que eran parte de mí para ayudar a alguien, ahora ese alguien se las va tener que poder sin mí, porque ahora quiero dedicarme a otras cosas. A mi vida, a mi felicidad, a mis personillas importantes, a todo mi ser. 

Ésto que leen es lo que soy; una adolescente con aspiraciones a la felicidad y a aprender más y más. 

¡Viva la vida!

Simplemente me iré

lunes, 27 de abril de 2009

Simplemente tomaré mis cosas, esas pocas cosas que tanto quiero y las guardaré en una pequeña maleta, porque no es mucho lo que quiero conservar. Me llevo el amor de mi familia, incluyendo en ella a mi mejor amiga que es como parte de ella... Me llevaré fotos de algunas personas, pero entre ellas no irás tú.

Dejaré atrás todo lo que vivimos... Haré énfasis en el daño que me hizo tu amistad.

Dejaré atrás todas las lágrimas que quedaron derramadas en algunas de mis ropas, hasta las que más me gustan (incluso ésas voy a dejar).

Dejaré toda la angustia que sentía mientras te veía mal.

Dejaré, incluso, todos los buenos recuerdos: risas, alegrías, diversiones...

Simplemente borraré mi memoria y desde allí comenzaré a grabar de nuevo. Porque hasta ahora has logrado empañar toda la alegría que contenía mi alma. 

Así que una vez hecha la maleta, caminaré hacia la puerta y me iré, pero nadie sabrá como pasó.

Un día irás a mi casa y la encontrarás vacía de mi escencia, pero llena de todas esas cosas que vivimos juntas, hasta lo más insignificante. 

Tal vez nunca lo entiendas. Tal vez sólo fuiste a buscarme para que yo sirviera de pañuelo de lágrimas de nuevo. Pero en ese instante será demasiado tarde... 

No dejaré ni si quiera una advertencia.

Sólo se percataran aquellos a los que sí les importo.

Y si te das cuenta antes de que sea tarde... corre porque se te está acabando el tiempo:

La maleta está lista, sólo me faltan los pasajes. 

...creer en ti es algo tóxico.

domingo, 15 de marzo de 2009

Me encantas.

En serio. Me encantas. Y no sé cómo decírtelo. 

Eres tan tierno. Tan especial.

Me haces enojar. Me haces sentir mal.

Me haces sentir triste. Y me haces recuperar la sonrisa de inmediato.

Te ríes conmigo. Y me consuelas si lloro.

Lloro porque eres tan tonto como para no darte cuenta.

Río porque simplemente eres tú.

Odio quererte así.

Odio que me desilusiones. Pero sobre todo odio que vuelvas a ilusionarme.

Odio no resistirme a tus encantos innatos.

Odio que seas tan tú.

Pero me encanta que seas como eres.

¡Eres tan malditamente desesperante!

¡Y tan malditamente perfecto!.

Te odio.

Pero te quiero.

Esas tonterías del corazón

lunes, 9 de marzo de 2009

Mi corazón palpitó a toda velocidad cuando él sonrió y preguntó: ¿Cuándo estás de cumpleaños, pequeña?.

Por el apodo de 'pequeña' casi me pongo a correr y saltar por toda la estancia, pero como persona sensata sólo me dediqué a corresponderle la sonrisa y decir la fecha. Dirigí mi mirada hacia un árbol que brindaba su sombra a nuestros amigos que se reían de algún chiste que había contado el payaso del grupo.

Hablábamos trivialidades de la vida.

Recalcó mi diferencia de edad con todos los demás. Yo era la más pequeña, pero no menos por eso. Claro que no. Aunque llevábamos un buen tiempo de conocernos no me extrañó su pregunta, aunque yo me sabía su cumpleaños de memoria y lo había llamado de las primeras en su momento, él no tenía porqué saberse el mío. Menos si era un desmemoriado. Durante todo ese tiempo había descubierto que era pésimo para las fechas, y que incluso así de despistado seguía siendo tan... tan él. Por supuesto. Me burlé de mi propio pensamiento. No podía ser otra persona.

De pronto, se acercó a mí de manera absolutamente peligrosa para mi corazón. Al borde de una taquicardia, él retiró algo de mi cabello y se alejó con una sonrisa plasmada en su rostro.

-Tenías una pelusa en el pelo -me mostró la insignificancia y mostré una mueca que alguna vez intentó ser sonrisa.

-Ah. -respondí sumisa.

-¡Oigan par de tórtolitos! -ambos volteamos al mismo tiempo. Yo me sonrojé por la alusión.

-Nada que ver -repliqué en voz baja y lo miré de reojo. Me sonrió radiantemente y se paró para acercarse al resto. Suspiré.

Esas tonterías del corazón...

Incertidumbres...

domingo, 18 de enero de 2009

Uhm, el futuro. Pensar en eso me pone medio histérica e insegura, a decir verdad... y no me había dado cuenta de eso hasta sentarme aquí a escribir algo sobre mi vida... Siendo este mi último año en el colegio no me siento preparada, no es la idea comenzar a estresarme antes de que siquiera comience en serio... Y es algo... uhm, raro.

Mientras espero que pasen las horas, una desfachatez sin duda, podría estar durmiendo en vez de estar aquí, pero supongo que estoy demasiado conmocionada con lo que pueda pasar a partir de hoy... en unas horas más volveré a ver a una persona que añoraba ver... y en menos de un mes volveré a perderla entre los pasillos de un aeropuerto y tal vez no la vea en mucho, mucho tiempo más... si es que la vuelvo a ver.. es medio doloroso a veces pensar en el futuro.. e irónicamente, una se pone a pensar en el pasado. Más que mal el futuro son las consecuencias de un pasado, y el presente es el constante clímax de nuestras vidas.. o tal vez el verdadero clímax será en nuestro lecho agonizante... quién sabe.

Por ahora puedo decirme ser un trozo de carne miedoso al futuro.

Llena de incertidumbres.. y qué más da... 

Esto no sería vida si no tuviera serias dudas de lo que pueda pasar mañana, ¿quién nace sabiendo de su vida?... Hasta ahora, nadie que yo conozca.

Hoy, por hoy

jueves, 8 de enero de 2009

Hoy, leyendo un poema, aprendí que las cosas pequeñas son las que más valen la pena.
Que más vale tener una sonrisa en el rostro por las cosas mínimas que llorar por no tener lo máximo.
Que si te has sentido mal, más te vale sentirte bien.. porque algo puedes hacer todavía.
Nunca es demasiado tarde para darse un segundo para respirar ni para tratar de hacer las cosas bien, aunque lo hayas intentado mil veces, puedes hacerlo una vez más.
Es hora de mirarte en el espejo y decir: 'Qué linda me veo hoy'. Y también hacerlo mañana, y pasado mañana, y pasado, y pasado... y todos los días que le sigan.
Que basta de andar sufriendo por cosas que no tienen sentido. Hay miles de cosas que están muy cerca de ti y que no te has puesto a disfrutar.
Tienes a tu familia. Tienes amigos. Tienes... ¡hasta mascotas!.
¡Ey, muchas cosas valen la pena!
Así que seca esas lágrimas.

Pega un fuerte grito; desahógate.

Sal con tus amigos; disfruta.

Ríete a carcajadas; goza.

Levántate; vive.

Anestesia

domingo, 21 de diciembre de 2008

Respiré profundamente. Retuve el aire un par de segundos, o varios, hasta que comencé a sentirme mareada y luego lo solté con prisa, para tomar varias respiraciones otra vez. 

Mi mente estaba en blanco. 

Estoy segura de que podrían haberme dicho en ese mismo instante que se murió alguien muy querido y yo no podría ser capaz de mostrar ninguna emoción. 

Estaba vacía. Vacía por dentro... como si todo lo que había vivido no tenía ni la más mínima importancia y nada de lo que me dijeran fuera lo suficiente como para hacerme reaccionar. 

Yo misma sabía que de no estar en este estado de 'vacío' posiblemente me sentiría muy mal porque estaba sola. Pero por mi mente las palabras pasaban sin afectarme.

¿Sería un castigo?. Ni siquiera pude sentirme mal por ver la acongojada cara de mi amiga frente a mí, sin que yo le dijera que pasaba por mi mente. 

Yo que solía hacer todo mediante emociones... ¿sin ellas?. O tal vez mi mente se bloqueó instantáneamente cuando no quería herirme a mi misma.

Como en esas películas fantásticas, jadeé de pronto, cuando sentí que mil emociones volvían a mi de nuevo. Haciéndome sentir angustiada y dolor. Ese dolor que quería evitar a toda costa.

Me dejé caer y respiré profundo de nuevo. Luchando por no ponerme a llorar. 

Mi corazón había vuelto.

Pero tal vez hubiese sido mejor que no...